Aprende a limpiar la campana extractora y filtros con Remover – G diluido 1:10: desengrase eficaz, espuma, aclarado y uso seguro en cocina.
Limpiar campana extractora con grasa acumulada es importante para mantener la cocina más segura, evitar malos olores y reducir restos oleosos adheridos a filtros, rejillas y acero inoxidable. En esta guía explicamos cómo usar Remover – G de DETERGOLD diluido 1:10 para desengrasar campanas, filtros y superficies resistentes de cocina.
La campana extractora es una de las zonas de la cocina donde más grasa se acumula. Durante la cocción, los vapores arrastran aceites, grasa animal, grasa vegetal y restos orgánicos que se depositan sobre el acero, los filtros, las rejillas y las zonas interiores. Con el tiempo, esa suciedad se endurece, pierde brillo, genera malos olores y hace que una limpieza superficial con agua, jabón suave o multiusos resulte insuficiente.
El problema no es solo estético ni higiénico. La grasa acumulada reduce la eficacia de extracción, ensucia los muebles cercanos y obliga a dedicar más tiempo a la limpieza. Además, los restos oleosos adheridos a filtros, motor, rejillas o conductos pueden actuar como material combustible. Si se produce una llama, una chispa eléctrica o un sobrecalentamiento del extractor, esa grasa puede arder y favorecer la propagación del fuego hacia la campana. Por eso conviene limpiarla con un producto capaz de actuar sobre grasa cocinada y suciedad orgánica adherida.
Remover – G de DETERGOLD es un desengrasante concentrado para cocinas, diseñado para diluir y aplicar sobre campanas extractoras, filtros metálicos compatibles, planchas, fogones, freidoras, encimeras y superficies resistentes lavables. Su función no es perfumar la superficie, sino separar la grasa del metal, penetrar en la película oleosa, emulsionarla y facilitar su retirada con bayeta, cepillo suave o aclarado.
La dilución recomendada como punto de partida es 1:10: una parte de Remover – G por diez partes de agua. Puede prepararse con 100 ml de producto y 1 litro de agua. Añade primero el concentrado al aplicador y después incorpora el agua poco a poco, mezclando hasta obtener una solución homogénea. Para grasa muy acumulada, suele ser más seguro repetir la aplicación que aumentar la concentración sin control.
Antes de limpiar, apaga la campana, comprueba que está fría y protege la zona. Retira objetos cercanos y evita que el producto entre en zonas eléctricas, mandos o partes internas no lavables. Extrae los filtros metálicos y colócalos en el fregadero o en una cubeta amplia. Si son de aluminio o tienen acabados especiales, trabaja con tiempos de contacto cortos, prueba previa y aclarado abundante.
Aplica Remover – G diluido sobre el exterior de la campana mediante pulverizador o aplicador espumador. La espuma es especialmente útil en superficies verticales o inclinadas, porque permanece más tiempo sobre la grasa y mejora el contacto del producto. Insiste en bordes, uniones, parte inferior y laterales. Deja actuar unos minutos, sin permitir que el producto se seque. Si la grasa está incrustada, trabaja por zonas pequeñas.
Después, retira la suciedad con una bayeta húmeda, paño de microfibra, cepillo suave o estropajo no agresivo. No uses estropajos metálicos ni herramientas abrasivas sobre acero inoxidable visible, porque pueden rayar el acabado. Si queda película grasa, repite la aplicación. Para los filtros, pulveriza la dilución o realiza un remojo controlado, cepilla siguiendo la dirección de la malla y aclara con abundante agua limpia. Déjalos secar completamente antes de volver a colocarlos. El aclarado final es obligatorio, sobre todo en superficies próximas a zonas de preparación de alimentos. Una vez eliminada la grasa, pasa una bayeta con agua limpia y seca con un paño limpio para evitar marcas y recuperar el brillo del acero.
La frecuencia de limpieza depende del uso: cada tres o cuatro semanas en cocinas domésticas de bajo uso, cada una o dos semanas en uso frecuente y semanalmente, o incluso más, en cocinas intensivas o profesionales. No conviene esperar a que la grasa se endurezca, porque exigirá más producto, más tiempo y mayor acción mecánica.
Los errores más habituales son limpiar con la campana caliente, aplicar poco producto, retirarlo demasiado rápido, mezclar químicos, no limpiar los filtros, dejar secar el producto o no aclarar bien. Remover – G no debe mezclarse con lejía, ácidos, amoniaco ni otros productos químicos. Usa guantes, trabaja con ventilación y realiza una prueba previa en aluminio, lacados, superficies pintadas o materiales no identificados.

Departamento técnico DETERGOLD



