Limpiador multiusos MULTIGOLD: 5 claves para usarlo

El limpiador multiusos MULTIGOLD está pensado para la limpieza diaria de huellas, polvo adherido y grasa ligera en superficies lavables compatibles. Estas cinco claves explican cómo prepararlo, cómo actúa y qué límites conviene tener en cuenta.

No toda la suciedad necesita un producto extremadamente fuerte para desaparecer. Una huella sobre una puerta, pequeñas salpicaduras en la cocina, polvo adherido a un mueble o esas marcas que dejamos continuamente al tocar determinadas superficies pertenecen a otro tipo de limpieza: la del día a día. Y precisamente ahí es donde un buen limpiador multiusos debe encontrar su equilibrio.

Este limpiador multiusos parte de esa idea. No pretende comportarse como un desengrasante intensivo, sino combinar diferentes mecanismos para mojar rápidamente la superficie, penetrar en la película de suciedad, movilizarla y permitir que una bayeta la retire con pocas pasadas.

1. Cómo preparar el limpiador multiusos MULTIGOLD

Su fórmula concentrada combina agua, varios disolventes de limpieza, un agente alcalino y un componente detergente encargado de mejorar el mojado de la superficie. Al preparar la solución recomendada —100 ml de MULTIGOLD con 650 ml de agua desmineralizada— obtenemos una mezcla pensada para la limpieza frecuente de suciedad ligera y media.

  1. Utiliza un pulverizador aplicador MULTIGOLD de 750 ml vacío y limpio.
  2. Añade 100 ml de concentrado y después 650 ml de agua desmineralizada.
  3. Cierra el envase y mezcla suavemente. Sigue siempre las indicaciones de la etiqueta.

2. Cómo actúa sobre huellas y grasa ligera

Aquí aparece una cuestión interesante: limpiar no consiste únicamente en aplicar un producto químicamente potente sobre una mancha.

Antes de eliminar la suciedad hay que conseguir que el líquido llegue hasta ella.

El agua, por sí sola, no siempre moja correctamente determinadas superficies ni penetra con facilidad en películas que contienen grasas. El agente detergente presente en MULTIGOLD ayuda precisamente a que la solución se extienda mejor. En lugar de quedarse formando pequeñas gotas, aumenta el contacto con la superficie y alcanza con mayor facilidad la suciedad adherida.

A partir de ese momento entran en juego los disolventes.

Uno de ellos actúa con rapidez sobre numerosos restos orgánicos ligeros y se mezcla perfectamente con el agua. Otro permanece algo más de tiempo sobre la superficie y amplía el tipo de suciedades que pueden movilizarse. Agua, detergente y disolventes trabajan así sobre residuos diferentes que, en realidad, suelen aparecer mezclados sobre una misma superficie.

Una huella dactilar es un buen ejemplo. Lo que vemos como una simple marca puede contener restos de grasa corporal, humedad, partículas ambientales y polvo. Algo parecido ocurre con determinadas películas que encontramos sobre muebles, puertas, electrodomésticos o superficies de cocina.

Por eso esta combinación resulta especialmente interesante frente a huellas, marcas de manipulación, polvo adherido, pequeñas películas grasas y suciedad ambiental cotidiana.

El componente alcalino de la fórmula ayuda además a reforzar la eliminación de determinadas suciedades grasas y orgánicas. Pero aquí también importa el equilibrio. Un limpiador multiusos que vamos a utilizar con frecuencia no necesita comportarse como un limpiador excesivamente agresivo. Lo importante es que consiga desprender la suciedad con rapidez y que después pueda retirarse fácilmente.

Limpieza y secado: dos ritmos que se complementan

La rapidez constituye otra de las características de este limpiador multiusos.

Uno de sus disolventes se evapora con relativa rapidez después del paso de la bayeta. Otro permanece algo más de tiempo y mantiene durante unos instantes la capacidad de limpieza de la mezcla.

Podríamos decir que ambos trabajan a velocidades diferentes.

Uno favorece la rapidez de actuación y secado; el otro proporciona algo más de tiempo para que la suciedad pueda movilizarse. Cuando el producto se utiliza correctamente y sin saturar la superficie, el resultado es una limpieza rápida, con poco líquido residual y un secado relativamente corto.

3. En qué superficies usar el limpiador multiusos

Esta combinación permite utilizar MULTIGOLD sobre numerosas superficies lavables habituales del hogar: azulejos, cerámica, melamina, superficies laminadas, acero inoxidable, vidrio, determinadas superficies pintadas resistentes al agua y muchos plásticos compatibles.

Pero aquí conviene hacer una precisión.

Decir que un limpiador sirve literalmente para «todo tipo de superficies» puede resultar atractivo comercialmente, pero no sería técnicamente correcto. Una madera sin sellar, una superficie encerada, determinados barnices, algunos plásticos sensibles o una pantalla con recubrimientos especiales pueden reaccionar de forma diferente. Cuando desconocemos la resistencia de un material, lo prudente sigue siendo realizar primero una prueba en una zona poco visible.

4. Qué esperar frente al polvo

Algo parecido ocurre cuando hablamos de su posible efecto frente al polvo.

Al retirar películas grasas y residuos capaces de retener partículas, la superficie queda más limpia y durante cierto tiempo puede presentar menor tendencia a acumular nuevamente polvo. También puede permanecer una cantidad muy pequeña de producto sobre la superficie después de la limpieza, influyendo temporalmente en este comportamiento.

Sin embargo, MULTIGOLD no contiene un componente específicamente diseñado para proporcionar un efecto antiestático permanente, por lo que no sería correcto atribuirle esa propiedad de forma absoluta.

5. Cuándo elegir un limpiador especializado

Y quizá sea precisamente ahí donde mejor se entiende la filosofía del producto.

MULTIGOLD no intenta sustituir a un limpiador especializado cuando existe una suciedad difícil. Para grasa requemada, incrustaciones minerales o depósitos intensos existen productos formulados específicamente para esas situaciones.

Su terreno es otro: la limpieza cotidiana que hacemos una y otra vez sobre muchas superficies diferentes.

Mojar rápidamente, movilizar grasas ligeras, desprender partículas, pasar una bayeta y continuar.

Porque en la limpieza diaria la eficacia no siempre consiste en utilizar la química más agresiva. Muchas veces consiste en encontrar el equilibrio suficiente para eliminar la suciedad que tenemos delante con rapidez, pocas pasadas y sin utilizar más producto del necesario.

Para conocer los formatos disponibles, consulta MULTIGOLD concentrado. Si necesitas tratar otro tipo de suciedad, puedes consultar los productos de limpieza de DETERGOLD y elegir el adecuado para la superficie.

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Departamento comercial | DETERGOLD

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